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El último titular entrega el VFU a la empresa de desmontaje contratada.
Tras verificar el vehículo, el desmontador emitirá el Certificado de Destrucción (CoD) exigido.

Primero se retira la batería y se neutralizan los airbag. Luego, el desmontador retira del VFU todos los combustibles, así como todos los líquidos de funcionamiento restantes. Esto incluye el aceite del motor, el aceite de la transmisión y el líquido de frenos, así como el refrigerante y el líquido refrigerante del sistema de aire acondicionado.

El paso siguiente es el desmontaje de componentes y sistemas para comercializarlos como piezas de segunda mano o aprovecharlos como base para piezas de nueva fabricación. Si es económicamente viable, los materiales como el plástico o el cristal se retiran para reciclarlos.

Los materiales contaminantes se recogen y se envían posteriormente a empresas de recuperación especializadas para su recuperación o eliminación.

Los restos del vehículo pretratados se envían a una fragmentadora que despieza el VFU y separa las partes resultantes para su posterior reciclaje o recuperación.

Proceso de desfragmentación



El material resultante que ha sido separado por la fragmentadora se trata posteriormente mediante diferentes tecnologías (imán, corriente parásita, flotación) para obtener fracciones de material que puedan emplearse como valiosa materia prima para material de segunda mano.

Las fracciones de material de la desfragmentadoras y de las plantas PST pueden reciclarse (p.ej como reemplazo para el carbón en altos hornos, como medio de deshidratación para el acondicionamiento de lodos residuales) o recuperarse en la industria cementera. Esta cadena de proceso permite una recuperación del 85 % del vehículo y reduce drásticamente la cantidad restante de residuos que son desechados en el vertedero.

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